Lete/Leteo

El Lete o Leteo (Olvido) es uno de los ríos del Hades, quienes beben de sus aguas olvidan todo. Los griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas. Lete era una náyade, hija de Eris (Discordia); su opuesto era otro río, el Mnemósine (Titanida, diosa de la memoria y madre de las musas con Zeus) cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo.

Platón cuenta que los muertos llegan a la «llanura de Lete», que es cruzada por el río Ameles (‘descuidado’). En La divina comedia, la corriente del Leteo fluye al centro de la tierra desde su superficie, pero su nacimiento está situado en el Paraíso Terrenal localizado en la cima de la montaña del Purgatorio.

Según el mapa que Dionisos dio a Orfeo para encontrar el reino de Hades, este debería llegar al oeste del río Océano, buscar allí una pradera cubierta de asfódela, una maleza de aspecto triste, luego seguir un sendero bordeado de sauces y álamos estériles que lo conduciría hasta la brumosa laguna Estigia, que estaba atravesada por el Aqueronte, río de los infortunios, el Cocitos, río de los lamentos, el Flegetón y el Periflegetón los ríos de fuego, hasta llegar al Leteo, el río del olvido, donde las almas de los muertos bebían de sus aguas para olvidar su existencia terrenal. Para atravesar tan formidable barrera y llegar a Erebos, la morada de los poderes subterráneos, donde existía la completa oscuridad, primero debería convencer al barquero Caronte, anciano sombrío y tétrico que era el único que podía cruzar los ríos malditos, transportando en su chalupa las almas de los muertos rumbo al espacio de las sombras.

Luego ya en las puertas del reino de Hades, la enorme puerta de bronce que iniciaba el camino sin retorno al mas allá, al irascible guardián Cerbero y después nada menos que a las terribles 3 Furias, las diosas de la venganza, Allecto, la que no descansa, Tisifane, la vengadora del crimen y Megara, la celosa, eran las revindicadoras de toda trasgresión humana y las encargadas de fijar el castigo merecido a cada nuevo habitante del reino de las tinieblas, eran inexorables y justas, como Hades, su principio era simple, ojo por ojo, diente por diente. Las indicaciones complementarias para Orfeo fueron, primero tendría que ir en paz y sus únicas armas deberían ser la sinceridad y la confianza. Siempre según Virgilio, las Furias (o Erinias) se sitúan en el mundo subterráneo dónde castigan a los culpables. Los poetas griegos pensaban que estaban encargadas de perseguir a los malos sobre la Tierra.

Hypnos, el Sueño, y Thanatos, la Muerte, residían en el mundo subterráneo de dónde venían los sueños que subían hacia la Tierra, hacia los hombres. Pasaban por 2 puertas: una hecha de cuernos para los sueños verídicos, otro hecha de marfil para los sueños falsos.

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